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08/04/2014

 

Un estudio ha revelado la eficacia de una nueva técnica para localizar unos fragmentos proteicos que podrían ser claves en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer (EA). Los autores indican que el nuevo método puede suponer una mejora en la valoración de la EA, que ahora se detecta en etapas muy avanzadas principalmente a través del examen clínico, técnicas de neuroimagen y análisis del líquido cefalorraquídeo.

El estudio se basa en la detección de los oligómeros Aβ que son los precursores de las placas amiloides típicas de la EA, estructuras que se considerada que producen el daño neuronal en el cerebro de los pacientes. Se trata de una tecnología denominada PMCA (protein misfolding cyclic amplification), que detecta la presencia de proteínas malformadas características de este tipo de patologías.

El uso de este método en pacientes con EA mostró una alta eficacia para localizar los oligómeros Aβ en concentraciones muy bajas y, según los autores, fueron capaces de discernir entre pacientes con EA o con otras patologías neurodegenerativas con un bajo porcentaje de error.

El siguiente paso en la investigación consistiría en adaptar el uso de esta tecnología en muestras de sangre y orina para conseguir un método mucho menos invasivo.

[Cell Rep 2014]
Salvadores N, Shahnawaz M, Scarpini E, Tagliavini F, Soto C

 

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la causa más frecuente de demencia en nuestro medio. En la mayoría de los pacientes, las manifestaciones iniciales consisten en una afectación selectiva y progresiva de la memoria. Sin embargo, no se trata de un proceso homogéneo y, en algunos casos, el modo de presentación puede ser atípico. La presentación de la EA en forma de alteración precoz de la personalidad, el comportamiento y las funciones ejecutivas se ha denominado variante frontal de la EA. 

Un estudio se ha centrado en el caso clínico de dos pacientes, una mujer y un hombre de 60 y 52 años respectivamente, que presentaron un cuadro progresivo de deterioro cognitivo con afectación inicial de las funciones ejecutivas y cambio de personalidad, junto con alteraciones del estado de ánimo, por lo que se realizó el diagnóstico inicial de probable demencia frontotemporal. No obstante, en ambos casos, la autopsia reveló datos compatibles con el diagnóstico de EA, con una distribución de la patología que afectaba fundamentalmente a los lóbulos frontales.

Los autores concluyen que la EA tiene una forma heterogénea de presentación, lo que puede originar errores en su diagnóstico inicial, dado que los criterios clínicos actuales no recogen de modo suficiente esta variabilidad clínica. Por ello se considera importante prestar atención a las formas atípicas de la EA con el objeto de desarrollar nuevos métodos diagnósticos que permitan diferenciar la EA del resto de procesos degenerativos. En los dos casos presentados, el diagnóstico definitivo sólo fue posible mediante el estudio histológico, pues los criterios clínicos vigentes resultaron insuficientes para el diagnóstico de esta forma atípica de la EA.

[Rev Neurol 2013]
Herrero-San Martín A, Villarejo-Galende A, Rábano-Gutiérrez A, Guerrero-Márquez C, Porta-Etessam J, Bermejo-Pareja F

 

Los investigadores han descubierto que, entre adultos con un buen estado de salud, aquellos cuyos dos progenitores estaban afectados por la enfermedad de Alzheimer (EA) parecían tener más probabilidades de presentar ciertas alteraciones cerebrales a una edad temprana.

Para el estudio se recurrió a una muestra de 52 personas adultas cognitivamente normales, de 37-72 años, a las cuales sometieron a pruebas de resonancia magnética y de tomografía por emisión de positrones del cerebro. Dividieron a los sujetos en cuatro grupos equitativos: aquellos cuyos dos progenitores tenían EA, aquellos cuya madre tenía EA, aquellos cuyo padre tenía EA y aquellos cuyos progenitores no padecían EA.

En general, el estudio halló que los integrantes del grupo con dos padres afectados de EA mostraban más anomalías cerebrales relacionadas con esta enfermedad, como un 5-10% más de depósitos de proteína β-amiloide en comparación con los otros tres grupos. También tenían un volumen inferior de sustancia gris y un metabolismo más lento de glucosa.

[Neurology 2014]
Mosconi L, Murray J, Tsui WH, Li Y, Spector N, Goldowsky A, et al.

 

 

El citalopram, un antidepresivo, se ha mostrado prometedor para el alivio de la agitación que sufren con frecuencia las personas con enfermedad de Alzheimer y podría ofrecer una alternativa más segura a los antipsicóticos.

El estudio incluyó a 186 pacientes con enfermedad de Alzheimer y síntomas de agitación como distrés emocional, agresividad, irritabilidad y movimiento excesivo. Se aleatorizó a los pacientes a recibir intervención psicosocial más citalopram (n = 94) o placebo (n = 92) durante nueve semanas. Se empezó con una dosis inicial de 10 mg/día hasta alcanzar una dosis máxima de 30 mg/día a las tres semanas en base a la respuesta y a la tolerabilidad.

Los pacientes que habían tomado citalopram mostraron un declive significativo en sus síntomas de agitación y sus cuidadores comunicaron menos estrés. Alrededor del 40% de los pacientes que tomaron el antidepresivo mostraron un ‘alivio considerable’ frente al 26% del grupo placebo, aunque también fueron más propensos a tener una función mental ligeramente reducida y una función cardiaca anómala, incrementando el riesgo de ataque cardiaco. Con todo, en este aspecto, el citalopram podría ser más seguro que los antipsicóticos si se limita su administración a 30 mg/día.

[JAMA 2014]
Porsteinsson AP, Drye LT, Pollock BG, Devanand DP, Frangakis C, Ismail Z, et al; CitAD Research Group

 

Las personas de mediana edad que autocalifican su nivel de forma física como malo tienen cuatro veces más probabilidades de contraer demencia en un plazo de 30 años en comparación con los que afirman tener un buen nivel de forma física.

Un estudio siguió a 3.559 adultosdurante tres décadas, desde la mediana edad a una edad más avanzada, para investigar la asociación entre la forma física y el riesgo de demencia. El vínculo entre esa autoevaluación mala de la forma física y la demencia fue más potente entre las personas con enfermedades crónicas y las que no portaban un gen específico, el APOEε4. Las afecciones crónicas aumentaban independientemente el riesgo de demencia. Además, si una persona siente adicionalmente que su forma física es mala, el riesgo es incluso mayor. En términos de la prevención de la demencia, mantener una buena forma física parece ser particularmente importante para las personas con enfermedades crónicas. Tener un nivel bajo de forma física podría asociarse con un estilo de vida sedentario, una mala salud mental, aislamiento, bajo nivel educativo, sobrepeso y tabaquismo.

[J Intern Med 2014]
Kulmala J, Solomon A, Kåreholt I, Ngandu T, Rantanen T, Laatikainen T, et al.